viernes, 19 de abril de 2013

Malpais de Rasca y Bebederos ( fotos)

Fotografías que ilustran  el artículo anterior
 Atarjeas del pasado
 Vista aérea del malpaís
 Bebederos; cuarterías
 Empaquetado




 Casa del encargado y pozo


 Barrilla/gofio de vidrio
 El faro
 La casa del cabrero Salvador, útiles...
 Montaña Gorda, 153 m. y el cardonal-tabaibal


jueves, 18 de abril de 2013

Una ventana al pasado; Malpaís de Rasca y Bebederos(reseña)


            En el programa “Recoletos “   de  Onda Nueva  del 17 de abril, tuvimos en el apartado  “Recoletos del paisaje”, la oportunidad de hablar y comentar  junto a Natalia Guillén, su directora, un interesante itinerario como es el que se puede realizar por la zona del malpaís de Rasca y, de camino, complementar esta ruta de gran interés paisajístico, con  la visita a  una antigua explotación agrícola como es la de Bebederos que nos aportará una visión histórica de esa zona , de las condiciones de vida del campesinado,  del cultivo del tomate y sus vicisitudes, etc.
         El recorrido que proponemos lo realizamos varias veces, en una con los alumnos del IES Granadilla y en otras con amigos conocedores de ese entorno. En todas, disfrutamos por igual.
         Introducción;  la ruta es de poca dificultad, a realizar en unas tres horas, aconsejando llevar   agua  y protección para el sol .El malpaís se encuentra en la zona costera del municipio de Arona, cercano a la urbanización Palm-Mar a la que se llega por la autopista TF1 . Limita con el entorno de la Mesa de Guaza  al otro lado de la carretera y con la barriada de el Fraile en el lado opuesto a Palm-Mar. Es un área de 314,4 hectáreas  declarada como reserva Natural Especial desde 1987.
        La ruta; aconsejamos salir desde la zona baja de Palm-Mar, donde dejaremos el coche, para coger un marcado sendero que sale  bordeando la costa. En nuestro recorrido podremos observar diferentes conos volcánicos, destacando Montaña Grande o Gorda ( 153 m.), Montaña Caraba ( 110 m) a la izquierda, Montaña Pardela , la más pequeña y próxima a la costa y La Laguneta o Aguzada   que se esconde detrás de la M. Gorda y que no veremos en el inicio del recorrido. Estos relieves son los más característicos , pero también hay que destacar numerosos hornitos  y algún tubo volcánico. Así mismo, las lavas escoriáceas y las cordadas pahoe-hoe  son interesantes rasgos geomorfológicos (los materiales pertenecen a la serie III). El caminante podrá observar estratos inferiores de tobas en algunos tramos. La climatología propia de la zona es la de altas temperaturas, gran insolación, precipitaciones escasas, viento,…condiciones propias del clima costero subtropical seco de nuestras islas. La vegetación es un elemento muy interesante pues aquí encontramos un cardonal tabaibal en buen estado. Llamativo es la presencia de las tabaibas dulces ( Euphorbia balsamífera)  con sus numerosos cortes en sus gruesos troncos. Esto es debido a la extracción que se hacía de la savia, leche de tabaiba, para fines como el de adormecer a los peces en los charcos. El cardón es la otra especie representativa. Otras que nos podemos encontrar son el cardoncillo  (Ceropegia fusca), balo (Plocama pendula), tarajales ( Tamarix c.), aulagas,  uvilla de mar , salado, el incienso (la artemisia),  y otras introducidas  de forma clara por el hombre como las  tuneras.  Respecto a la fauna, pardelas, cernícalos, gaviotas, el bisbita caminero, la abubilla y el alcaudón, son algunos de los ejemplares que podemos observar. Apreciaremos la fuerte influencia del hombre en toda la zona. Ya desde la prehistoria, los aborígenes hacían uso de este terreno y antaño, la ganadería y los cultivos de secano también tuvieron una fuerte presencia  como deja ver la clara huella de los sorribados del terreno que dan lugar a los  majanos. Pero sin duda, el cultivo del tomate tuvo una gran importancia en esta zona y en los aledaños de Bebederos. Los goros que existen  y los cocederos o pequeños espacios para la obtensión de la sal , son también símbolos de la huella humana.
         En nuestro paseo por el sendero llegaremos al Faro de Rasca, emblemática construcción  de unos 32 metros de altura, construcción finalizada en 1978 que se alza en una torre llamativa de franjas rojas y blancas.Desde 1985 funciona con un sistema automático y sin farero. El antiguo, construido en 1893 y que entró en servicio en 1899, fue construido con bloques de cantería de la zona de la Mesa de Guaza.
      Desde aquí, y tras la parada  obligada para descansar y tomar algo, iniciamos la segunda parte del recorrido que nos llevará pista arriba hacia la zona de M Gorda y la  cercana explotación agrícola de Bebederos.  En poco menos de 20 minutos , estamos ante un paisaje humanizado y abandonado. Un paisaje que habla de historias, de trabajos y sacrificios. Un entorno que tiene que ver con la implantación del cultivo del tomate en el sur, en los inicios del siglo XX, cuando compañías como Fyffes, que habían comprado terrenos en Adeje, zona con más agua, ve la oportunidad de extender el cultivo del tomate. Es un cultivo menos exigente en suelo, preparación y agua que las plataneras . Además un factor clave se dará para la implantación del modelo capitalista y de exportación con un cultivo como el tomate; el proyecto de la construcción del Canal de Aguas del Sur , que desde Fasnia traerá entonces agua para estas tierras, antes de secano y a partir de mediados de los cincuenta, de regadío en amplios espacios. Este factor será clave para la existencia de explotaciones agrícolas como Bebederos, Cañada Verde y otras muchas. El visitante podrá observar  como era el salón de empaquetado, tropezará con viejas cajas de madera para empaquetar tomates y paseará por la casa del encargado y su bonito pozo y laurel . Por el contrario, verá también viejas cuarterías donde se hacinaban familias enteras en pequeños cuartos y es que este tipo de explotaciones trajo trabajo, migración de población, etc. pero también miseria y penas porque las necesidades obligaban al campesino/a tragar con duras condiciones de trabajo. Jornadas laborales interminables para mujeres y sus niños a cuestas. Testimonios de cajas de tomates depositadas cerca de los cultivos que llevaban  dentro a niños pequeños  para que las  madre pudieran trabajar en el campo.  Horas de sol y hambre debajo de esas tejas que ahora se caen a trozos sobre las matas barrilleras, esas que aprovechando el grano  molido daban “el alimento de los pobres”, “el gofio de vidrio”. Esas cuarterías con sus baños comunes ahora se caen. Las más cercanas a la montaña, junto a la piconera, otro atentado  ecológico , fueron creadas más tarde y están en mejores condiciones. Todo el entorno lleno de camiones viejos, piezas agrícolas de verdadero museo que esperan a que algún  político iluminado las proteja del olvido y de la ignorancia y las eleve a categoría superior como testigos de una etapa que no se puede olvidar para honrar a toda una masa  de hombres,  mujeres y niños que construyeron el paisaje, la historia y el devenir de nuestras islas .
      Si interesante es la primera parte del recorrido, más lo es esta segunda. Desde Bebederos , pasaremos por la casa del cabrero. D Salvador Glez. Alayón, el mítico cabrero del que conocemos numerosas historias porque uno de sus discípulos nos acompañó un día en una de nuestras visitas. El amigo Tomás Padrón , que estudió en el cuartito del faro, nos contó  ese paisaje,…como las cabras escarvaban en busca de pequeños tubérculos y  con rapidez se los quitaban ellos para a su vez alimentarse. Las atarjeas traían agua, los tomates daban trabajo, las mujeres tapadas trabajaban sin descanso, los cabreros iban y venían con sus cabras buscando restos, …y el sol y el viento estaban siempre presentes. Desde Bebederos, en media hora por una pista y en dirección a la carretera ,  bordeando la Aguzada y la M Gorda, viendo los nuevos cultivos de vides y los destrozos de los antiguos canales , ahora sustituidos por tuberías negras, llegaremos de nuevo a Palm-Mar. Ahí, entramos en otro mundo. En el actual. 
(Fotografías en la siguiente entrada)
                                              18 de abril, 2013.                     M.  Alonso.-
                                                                                  

sábado, 6 de abril de 2013

LA SERRANÍA DE CUENCA / FOTOS/.-

La crónica del viaje ya la realizamos en la entrada anterior. Que mejor que unas imágenes para acompañar y dar fuerzas a las palabras...













LA SERRANÍA DE CUENCA ( reseña)


LA SERRANÍA DE CUENCA ( reseña)
Tal vez si el título de este artículo fuera otro , llamaría más la atención. Y digo esto porque este trozo del solar ibérico es poco transitado y no entra en esos espacios que más llaman la atención. Si acaso Cuenca y la cercana ciudad encantada es lo que nos suena a todos más pero en estos días nos hemos propuesto adentrarnos por los espacios menos conocidos .  Pateando y en parte ayudados con el coche para movernos, sin dejar de lado los clásicos espacios que más llaman la atención, hemos caminado  por la zona de la sierra coquense menos conocida , aquella que pasado el nacimiento del río Cuervo, se adentra en la Hoz de Beteta y continua a pagos tan bonitos como Priego.
             El parque Natural de la serranía de Cuenca ocupa unas 73.726 hectareas que engloba los municipios de Arcos de la Sierra, Beamud, Cuenca, Huélamo, Majadas, Portilla, Tragacete, Uña,  Valdemeca, Villalba de la Sierra , Zafrilla y pueblos tan bonitos como Beteta, tiene un relieve dominado por altas parameras o muelas donde el modelado kárstico ha actuado dando lugar a hoces, cañones , lapiaces, etc. Respecto a la flota, existe una gran riqueza florística abundando las masas de pinares pero debido a la presencia de las hoces, de las zonas encajonadas y zonas cercanas a manantiales y barranquillos se dan unos ecosistemas  peculiares. Abunda el pinar negral junto al  albar . En las zonas altas , el pinar se hace más laxo y  aparecen especies tipo sábinas , como las canarias o similares , de tipo  “juníperus ”.  También hay especies como el quejico, encinas   robles. En los valles y cañones excavados por el Júcar y el Escabas , como se ha dicho, hay un importante refugio de flora eurosiberiana así como de fauna. Abundan  el águila real, el alimoche, el búho real, el halcón peregrino , el  buitre leonado, los corzos, tejos, gato montés y la especie más difícil de localizar, el águila perdicera.  Algunos de ellos tuvimos la suerte de ver. En los cursos de agua, destaca el martín pescador o el mirlo acuático sin olvidarnos de la especie protagonista, la trucha .
          Nuestro viaje comenzó en la bella y gélida Cuenca. El frío y a ratos la lluvia le daba más encanto. Después de recorrer sus callejuelas medievales y ver sus casas colgadas del s XIV, de subir a lo alto de su muralla para ver la expansión de su parte nueva allá en la zona llana, nos adentramos por la hoz del Júcar y remontamos el río para ver su laguna y los pueblos que se asientan sierra adentro. Por Valdecabras o Villalba de la Sierra se puede ir a la famosa “ciudad encantada”. Nosotros fuimos por Villalba para ver el ventano del Diablo, oquedad desde la que se ve el Júcar por estas fechas todo bravío. Ha sido un mes de lluvias y nevadas y esto se nota en toda la sierra que rezuma agua por todas partes. Impresionante. De allí, a la ciudad pétrea, el espacio donde el modelado kárstico ha actuado de tal forma que nos ha dejado formas increíbles. Recordar que hace 90 millones de años todo este espacio pertenecía a lo que se llamó mar de Thetis, luego Mediterráneo y que por la orogenia alpina, volvió a ser tierra firme. Esta zona, antaño hundida , era  un mar cuyas aguas contenían carbonato cálcico. Los esqueletos de la fauna que allí vivían, contribuyeron a este aspecto. Al quedar  como tierra firme, estos bancos de carbonato quedaron como calizas que fueron expuestas a los agentes erosivos. El agua junto al anhídrido carbónico forma un excelente disolvente de la caliza dando lugar a cuevas, simas, galerías, etc…, es decir al llamado modelado kárstico. En la “ciudad encantada, hay toda una gama de formas que se asemejan a animales que dan sus nombres. Por fortuna, comenzó a granizar y la gente desapareció. La naturaleza nos dejó ver un espacio limpio y sobreacogedor. Al igual que en los callejones de las Majadas. Cuando salimos hacia Tragacete , el “bar de las Mujeres” en Huélamo nos ofrece una posibilidad estupenda de comida caliente y ambiente cálido. En dirección al nacimiento del río Cuervo, el paisaje se nos ofrece anegado por las aguas. En el nacimiento, el gentío no nos permite disfrutar de la maravillosa cascada. Vimos algo así como el nacimiento de Marcos y Cordero en La Palma, pero esta vez en la sierra de Cuenca. Este nacimiento  es un manantial travertínico (las deposiciones de carbonato  unidas a la vegetación que sirve de sustentación, da lugar a escarpes ). Bonito lugar pero con mucha gente. Camino de Beteta, las guaguas desaparecen. Bien decía nuestro amigo Ángel que el turismo no pasa más allá del nacimiento de río Cuervo. En Beteta, un bonito y acogedor pueblo, nos recibe con amabilidad el propietario del Bar restaurante “Alto de Guadiela”.Este es un buen lugar para parar y realizar excursiones a pie. La Hoz de Beteta es una parada obligatoria al igual que otras que podemos hacer por aquí. En este restaurante y hotel , su propietario Ángel, hombre con la dosis de amabilidad y acogimiento que dan las gentes sencillas y de corazón grande, nos cuenta cosas de la zona. Una de las excursiones es la hoz de Beteta, la otra, la visita al cercano Priego. En este pueblo, otro personaje nos llama la atención, el alfarero Jesús Parra Luna. En su taller, con fotos del mítico Luis Ocaña, vemos su trabajo. Su estufa encendida, permite un trabajo paciente, artesanal, de gran valor. Por toda la zona, la cestería es otra actividad que se realiza. Los cáñamos amontonados en los campos nos lo indican. Otra tradición  que no se ha perdido es la de los gancheros, aquella que hace referencia a los hombres que empujaban la madera por el río Escabas. En el centro cultural, donde se muestra una exposición alfarera de toda España, una frase llama nuestra atención en la pared del fondo. Cuando las luces  del día se van apagando, el atardecer en lo alto de la sierra nos deslumbra. Las charcas y lagunas, el verde ocre y los haces de la luz del atardecer nos hipnotizan de tal forma que un sentimiento de tristeza y melancolía nos invade. Vamos camino de regreso, de vuelta a casa. En nuestras cabezas, la frase sigue dando vueltas,… “la realidad no es nada si no puede soñarse”.
                                                       31 de marzo, 2013.-     Manolo y Merchi